Buitron, Valeria; Cruciani, Silvina; Kaufmann, Claudia;
Kurlat, Marcela; Serrano, Matías; Topasso, Paula
Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación
Facultad de Filosofìa y Letras
Universidad de Buenos Aires
Direcciones electrónicas: silvina_cruciani@yahoo.com.ar, claudiabkaufmann@yahoo.com.ar, ptopasso@gmail.com, marcelakurlat@yahoo.com.ar, valeriabuitron@yahoo.com.ar, matiasserrano@fibertel.com.ar
Información de los ponentes: todos los autores son Licenciados en Ciencias de la Educación e investigadores en formación de la Universidad de Buenos Aires, con sede en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, UBA.
Valeria Buitron y Marcela Kurlat son Ayudantes de Primera de la FFYL de la UBA y becarias de Maestría UBA 2008-2010, bajo la dirección de la Lic. Flavia Terigi y la Dra. María Teresa Sirvent, respectivamente.
Paula Topasso es docente de la carrera de Pedagogía y Educación Social, Instituto de Tiempo Libre y Recreación. Es maestranda en Derechos Humanos y Políticas Públicas (Universidad Nacional de Lanús- Centros de Estudios Legales y Sociales- Universidad de York)
Silvina Cruciani es capacitadora en formación docente en las modalidades presencial y semipresencial, en este último con soportes virtuales.
Matías Serrano participa en el diseño y la implementación de Programas de Educación y Promoción Social en organizaciones no gubernamentales. Coordinador del Proyecto de Panadería de la Fundación Che Pibe y miembro del Colectivo de Educación Popular de Villa Fiorito.
Claudia Kaufmann es diseñadora didáctica de programas de capacitación electrónica y coordinadora en el área de recreación de educación especial.
Resumen
El presente trabajo intenta reflexionar acerca de algunas características y necesidades en la educación de jóvenes y adultos, a partir de la investigación “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos”, convenio CREFAL, bajo la dirección de la Prof. Amanda Toubes. La misma constituye un subproyecto del proyecto marco UBACyT F212 (2004-2007), bajo la dirección de la Dra. María Teresa Sirvent. El problema de investigación interroga cuáles son los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos, en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires, analizándose desde una doble dimensión: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los sujetos en el contexto del aula por el otro. Desde la perspectiva metodológica, el proyecto implica un diseño de tipo exploratorio, cualitativo, introduciéndose instancias participativas a lo largo del proceso de investigación como sesiones colectivas de retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. En este sentido, interesa compartir las dificultades, demandas y necesidades que plantean los educadores de jóvenes y adultos en los espacios de encuentro e intercambio que se desarrollan a lo largo del proceso de investigación.
EDUCACIÓN DE JÓVENES Y ADULTOS: COMPROMISOS Y DESAFÍOS A PARTIR DE LAS VOCES DE LOS EDUCADORES
Introducción
El presente trabajo intenta reflexionar acerca algunas características y necesidades en la educación de jóvenes y adultos, a partir de la investigación “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos”, convenio CREFAL (Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina), bajo la dirección de la Prof. Amanda Toubes. La misma constituye un subproyecto del proyecto marco: “Estructura de poder, participación social y educación popular: factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda y la oferta de educación de jóvenes y adultos en experiencias de distinto grado de formalización. Estudio de caso en Mataderos y Lugano (Ciudad de Buenos Aires)”, UBACyT F212 (2004-2007), bajo la dirección de la Dra. María Teresa Sirvent. El problema de investigación interroga cuáles son los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos, en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires, analizándose desde una doble dimensión: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los sujetos en el contexto del aula por el otro. Desde la perspectiva metodológica, el proyecto implica un diseño de tipo exploratorio, cualitativo, introduciéndose instancias participativas a lo largo del proceso de investigación como sesiones colectivas de retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. En este sentido, interesa compartir las dificultades, demandas y necesidades que plantean los educadores de jóvenes y adultos en los espacios de encuentro e intercambio que se desarrollan a lo largo del proceso de investigación.
Aspectos centrales del diseño de investigación
Como objetivos centrales, el proyecto se propone analizar los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires y reflexionar, a la luz del objetivo anterior, sobre las condiciones que permiten lograr una alfabetización que dé cuenta de la comprensión del sistema de escritura, a partir de una doble dimensionalidad: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo, por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los jóvenes y adultos en el contexto del aula, por el otro. Como objetivos para la acción, se plantea desarrollar estrategias pedagógicas a partir de los resultados obtenidos en el desarrollo de los objetivos centrales, estrategias susceptibles de ser transferidas a diversos espacios educativos de jóvenes y adultos.
El estudio se enmarca en una lógica cualitativa, desde una lógica que supone el interjuego con los significados construidos por el investigador y su implicación subjetiva. Enfatiza un modelo de inducción analítica, de comprensión global, de generación de teoría y de búsqueda de profundización en la dinámica social de los casos particulares (Sirvent, 2007). Su propósito central es la construcción de un entramado conceptual que pueda echar luz sobre el fenómeno de la realidad en estudio.
Desde la perspectiva metodológica, se enfrenta el desafío de un abordaje combinado cualitativo con instancias participativas, utilizando el Método Comparativo Constante de Glaser y Strauss y el Método Clínico Crítico para la construcción de su objeto de estudio. Se introducen instancias participativas como sesiones colectivas de análisis, reflexión, retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. Desde la perspectiva del crecimiento de la población en su capacidad de participación y organización social, estas sesiones facilitan la objetivación de la realidad cotidiana y la apropiación de los instrumentos básicos de un pensar reflexivo y científico sobre esta realidad (Sirvent, 1999).
Se ha constatado en las investigaciones realizadas que las sesiones de retroalimentación cumplen varias funciones: triangulación in situ, generación de hipótesis y de nuevas categorías de análisis, validación de los resultados parciales y finales obtenidos, obtención de nueva información empírica y reflexión sobre los procesos y productos de la investigación. Desde la perspectiva del crecimiento de la población en su capacidad de participación y organización social, estas sesiones facilitan la objetivación de la realidad cotidiana y la apropiación de los instrumentos básicos de un pensar reflexivo y científico sobre esta realidad (Sirvent, 1999). El encuadre participativo en investigación, se asienta en el paradigma de la teoría social crítica; apunta a la construcción de conocimiento científico como un instrumento de lucha social (ciencia emancipatoria) y tiende a que el “objeto” de estudio devenga sujeto participante en esa construcción de conocimiento colectivo sobre su entorno cotidiano.
En relación al anclaje empírico de la investigación, se han realizado observaciones en los siguientes ámbitos:
l un Centro Educativo de Nivel Primario para Adultos (CENP)[1]. El centro forma parte de un programa del Ministerio de Educación, Puentes Escolares, cuyo objetivo es vincular a jóvenes y adultos en situación de calle con espacios educativos de diverso grado de formalización. Su población, en su gran mayoría, habita en calles, plazas, estaciones de ferrocarril de la Capital Federal; o vive en zonas del denominado Gran Bs. As. (entre 20 y 40 km. de la ciudad) pero pasan muchas horas del día en la Capital, trabajando en recolección de papeles, cartones y desechos domiciliarios (cartoneo), venta ambulante de estampitas, lapiceras y otros objetos. Se desarrollan allí diferentes actividades que apuntan a cubrir diversas necesidades de la población: actividades de asistencia (atención médica, atención psicológica, alimentación, becas, documentación, guardería) y actividades de promoción socio-cultural (circo, teatro, salidas, viajes, etc.), las cuales conviven en el espacio educativo. Junto con los docentes trabajan una psicóloga y una trabajadora social.
l Un CENP que funciona en un Instituto de Menores[2]. El mismo es un centro de admisión y derivación, que aloja a jóvenes supuestos infractores de la ley penal.
Desde la dimensión sociopolítica, las instituciones dependen del Área de Educación del Adulto y del Adolescente del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Los CENP desarrollan sus actividades en espacios brindados por organizaciones sociales, religiosas, políticas, sindicales. Ambas alojan a una población vulnerada en el ejercicio de sus derechos.
Reflexiones a partir de encuentros de intercambio con los educadores de jóvenes y adultos
Los indicadores socio económicos de desempleo y distribución desigual de la riqueza, se traducen en marginación, desprotección, hambre. En la población joven se observan las marcas graves y dramáticas que la vida diaria graba en ellos desde la infancia: falta de confianza en sí mismos, falta de futuro y la muerte como asechanza concreta. Esta situación afecta especialmente a los chicos y chicas cuyos tiempos y espacios transcurren en las calles de las regiones urbanas de la Argentina, jóvenes que atraviesan situaciones de vulneración de sus derechos. Muchos de ellos sufren maltrato en los lugares de detención por parte de policías, médicos, abogados, jueces. Los centros educativos con los que trabajamos los alojan, ya sea al interior del Instituto de Menores o fuera de él. Sus educadores identifican que, para sus estudiantes, “la mano no es para saludar, para acariciar, es sinónimo de castigo, pelea, siempre hay que defenderse”. La noción de privación es la que representa mejor a estas situaciones de pobreza de protección. El sufrimiento y el dolor como marcas producen muchas veces situaciones difíciles de revertir.
En el marco del proyecto de investigación hemos mantenido reuniones con los educadores que trabajan en los espacios educativos, lo que nos ha permitido vislumbrar, no solo la importancia de estos encuentros para reflexionar de manera colectiva sobre una realidad tan compleja y empezar a repensar la función del educador allí inmerso, sino que nos ha hecho confirmar la importancia del trabajo interinstitucional y de la conformación de redes sólidas entre instituciones que trabajan con jóvenes y adultos en estos contextos. Entendemos que, cuanto más compleja es la trama de privaciones sufridas por un sector, más sólida y unificada debe ser la estrategia necesaria para abordarla.
Los docentes plantean la libertad pedagógica para asumir la tarea cotidiana de la lucha contra la injusticia y la represión. Es una acción pedagógica que tiende hacia la acción política, la defensa de un lugar para cada uno. Dice la Directora / coordinadora de uno de los CENP:
“Tratamos de construir ciudadanía, de que los pibes entiendan que no están condenados a ser lo que son ahora, que eso no tiene que ser necesariamente así en el futuro, que tienen que pelear y exigir la porción- de país, de derechos- que les corresponde”.
La coordinadora del centro que funciona en el Instituto de Menores, por su parte, afirma:
“Acá los chicos construyen una ‘identidad tumbera’, traída del sistema carcelario adulto. Desde acá se tensiona hacia otra mirada. Acá son ‘nuestros jóvenes’, ‘nuestros alumnos’, ‘nuestros futuros electricistas’. Buscamos inscribir huellas de subjetividad, favoreciendo la construcción de ciudadanos responsables con un proyecto de vida. El ‘sujeto delincuente’ acá es sujeto de derecho a la educación” . En estos espacios se les brinda una mirada diferente sobre sí mismos, una nueva identidad. Se reafirma que la escuela no es la calle y es necesario un proceso de confiabilidad en la misma. Muchas veces la construcción de una identidad diferente entra en contradicción con la identidad que les ha permitido sobrevivir en contextos de mucha violencia, la identidad del “pibe chorro”. La presentación de determinadas normas que permitan la construcción de hábitos, de vínculos diferentes entre los estudiantes y el espacio educativo aparece como fundamental pero muchas veces confronta con las normas que los jóvenes construyeron a lo largo de la vida y con su realidad cotidiana. En diversas entrevistas la directora del centro nos comentaba acerca de “la necesidad de que haya una mayor cercanía entre la escuela y la calle, entre la escuela y la vida cotidiana de los chicos”, para lograr la permanencia y continuidad de los alumnos en la escuela.
El equipo docente no se ilusiona de que su trabajo cotidiano pueda cambiar la situación de privación social pero sí saben y lo practican -muchas veces con severas dificultades administrativas y políticas con el Gobierno de la Ciudad – que la escuela que proponen es uno de los lugares para ejercitar la crítica pedagógica y plantear nuevas estrategias en pos de transformar aunque sea mínimamente la realidad cotidiana que viven los jóvenes. En este sentido, la construcción de una ‘historia pedagógica diferente’, es un objetivo fundamental. Y el modo de lograrlo es a través de la construcción del vínculo entre docentes y alumnos, un vínculo que nosotros llamamos de apego. Esto significa, desde la visión de los educadores, que algunos sujetos son por primera vez esperados por alguien, se los nombra de una manera diferente, se les da una identidad. Aparece al ingresar al CENP una sensación de ‘incondicionalidad’ de parte de los maestros: sea como sea se los va a aceptar. Esto significa “ser pedagogo a nivel gestual, actitudinal, trabajar fuerte con la norma y la responsabilización, con el objetivo de posibilitar la construcción de un ciudadano responsable con un proyecto de vida. El modo para ello es la construcción del vínculo”, como afirma la coordinadora pedagógica del Instituto de Menores.
El Centro no es sólo un espacio de aprendizaje escolar que les permite construir su identidad de alumnos y alcanzar metas de aprendizaje que alimentan su autoestima, es también el lugar en el que dan y reciben afecto, en el que se reconocen porque son reconocidos. La directora del centro nos decía: “El primer trabajo que hacemos con los chicos del primer ciclo es reconstruir sus vidas. Que sepan que tienen una vida, una historia, un pasado y van a tener un futuro. En una línea de tiempo van colocando los hitos más importantes de sus vidas. Es una manera de que se vean a sí mismos, que vayan cobrando una identidad, que son personas que tienen sus derechos: y los pueden hacer cumplir: a la educación, a la salud, al trabajo, a una vivienda, a vivir de otra manera. Es una forma de proyectarse en el futuro, porque para los pibes en situación de calle la vida es un ‘hoy constante’. Hoy, ahora.”
Los docentes muchas veces dicen: “¿qué pasa con nuestros muchachos? Ayer aprendían y hoy están como si nada.” ¿Qué pasa con lo afectivo en la situación de aprendizaje? De ahí la importancia que hemos otorgado al entorno o ambiente pedagógico, porque es ahí, en esa institución educativa, que se produce la situación de aprendizaje. Las prácticas de enseñanza, en tanto prácticas dentro de un espacio educativo, no están separadas de la realidad social que las entraman. De ahí que la visión conceptual que se tiene de ellas incluye la relación de las dimensiones objetivas y subjetivas. La relación entre la sociedad, esa que ha marginado a los jóvenes, y la memoria histórica familiar e individual cobra importancia en el momento en que la enseñanza se hace realidad en el aula.
Como plantean los mismos educadores, resulta importante, en los espacios de enseñanza y aprendizaje de jóvenes y adultos, el ‘escuchar’ y ‘mirar’ a los alumnos, en función de su historia personal, sus intereses, necesidades y marcas que los han atravesado a lo largo de la vida, que sientan las bases para futuros aprendizajes. Los programas de formación deben ser elaborados en función de la población que asista a los espacios educativos, teniendo en cuenta el contexto y las características de los sujetos. El trabajo en equipo es fundamental, desde una actitud abierta, flexible, de reflexión constante sobre la tarea, que permita teorizar sobre lo que se vive cotidianamente; así como también el trabajo con instituciones de referencia (organizaciones sociales, otros centros educativos, etc.), que posibilite el establecimiento de redes y articulaciones frente a una realidad tan fragmentada.
Un aspecto central que hemos aprendido con esta experiencia es la importancia del apego, el establecimiento del vínculo docente-alumno, primer ladrillo para toda construcción posterior. Como decía una directora: “Muchas veces, lo permanente para estos jóvenes y adultos es el vínculo con la escuela”. Y un director, recordando a Norma Colombato[3] decía: “No nos interesa la educación, nos interesan los pibes”[4].
Lo que se observa en el aula, en la escuela, y es planteado por los educadores es que cuando los jóvenes se sitúan en el espacio escolar y lo usan como propio, se apropian de él, aparecen sus diversos comportamientos en la escuela, la capacidad de dar saltos, la subjetividad aquí es potencia; de cambios, de traspasar el miedo y la posibilidad de la elaboración de las pérdidas, de las experiencias traumáticas. Surge aquí la importancia de ‘humanizar’, de elevar al otro en dignidad, de no naturalizar la pobreza, de ‘dar sentido’, instalar un ‘para qué’, acompañar a los sujetos en un proyecto de vida, que permita ‘escribir’ y ‘leer’ una historia diferente para cada sujeto, que ha sido despojado de su derecho a una educación a lo largo de toda la vida.
Bibliografía consultada
Brusilovsky, S. (2006). Educación escolar de adultos. Una identidad en construcción. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.
Buitron, V.; Cruciani, S.; Kaufmann, C; Kurlat, M; Marucco; Serrano, M.; Topasso, P.; Toubes, A. (2008). “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos.” Informe final CREFAL (Subsidio 2006-2007), México.
Sirvent, M. T. (1996). Educación de Jóvenes y Adultos en un contexto de ajuste. Revista IICE. Año V N°9.
Sirvent, M. T. (1998). Poder, participación y múltiples pobrezas: la formación del ciudadano en un contexto de neoconservadurismo, políticas de ajuste y pobreza Manuscrito no publicado.
Sirvent, M.T. (1998). Múltiples pobrezas, violencia y educación. En Izaguirre I. Violencia social Derechos Humanos. Buenos Aires: Ed. EUDEBA.
Sirvent, M.T. (1999). Cultura Popular y Participación Social. Una investigación en el barrio de Mataderos. Buenos Aires: Editorial Miño y Dávila.
Sirvent, M.T. (2001). El valor de educar en la sociedad actual y el “Talón de Aquiles” del pensamiento único. Revista Voces Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe. Año V, Nº10, noviembre del 2001.
Sirvent, M.T. (2001). Proyecto UBACyT (F005) “Estructura de Poder, Participación y Educación: los factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda y la oferta de la educación de jóvenes y adultos de sectores populares en la Ciudad de Buenos Aires. Estudio de caso en el barrio de Mataderos y Lugano”.
Sirvent, M.T. y Llosa S. (2001). Jóvenes y adultos y educación en la Ciudad de Buenos Aires. Hacia una pedagogía de la participación. Revista IICE. Facultad de Filosofía y Letras UBA. Miño y Dávila editores. Año X Nro 18 Agosto de 2001.
Sirvent, M.T. (2005). La situación educativa de jóvenes y adultos. Revista La Marea Año 12 Nº 24, Buenos Aires.
Sirvent, M.T. (2007). Proyecto UBACyT 2008-2010 “Estructura de poder, participación social, cultura popular y educación permanente: factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda por educación de jóvenes y adultos en experiencias de distinto grado de formalización. Estudio de caso en Mataderos y Lugano (Ciudad de Buenos Aires)”
[1] En dicho centro el equipo está trabajando desde el año 2004.
[2] Se ha comenzado a observar dicho espacio desde el año 2008.
[3] Directora de una escuela de enseñanza media, luchadora por el ejercicio del derecho a la educación, fallecida este año.
[4] Simposio: Necesidades en la Formación de Educadores de Jóvenes y Adultos, Congreso Metropolitano de Formación Docente, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 27 de noviembre de 2008.
Buitron, Valeria; Cruciani, Silvina; Kaufmann, Claudia;
Kurlat, Marcela; Serrano, Matías; Topasso, Paula
Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación
Facultad de Filosofìa y Letras
Universidad de Buenos Aires
Direcciones electrónicas: silvina_cruciani@yahoo.com.ar, claudiabkaufmann@yahoo.com.ar, ptopasso@gmail.com, marcelakurlat@yahoo.com.ar, valeriabuitron@yahoo.com.ar, matiasserrano@fibertel.com.ar
Información de los ponentes: todos los autores son Licenciados en Ciencias de la Educación e investigadores en formación de la Universidad de Buenos Aires, con sede en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, UBA.
Valeria Buitron y Marcela Kurlat son Ayudantes de Primera de la FFYL de la UBA y becarias de Maestría UBA 2008-2010, bajo la dirección de la Lic. Flavia Terigi y la Dra. María Teresa Sirvent, respectivamente.
Paula Topasso es docente de la carrera de Pedagogía y Educación Social, Instituto de Tiempo Libre y Recreación. Es maestranda en Derechos Humanos y Políticas Públicas (Universidad Nacional de Lanús- Centros de Estudios Legales y Sociales- Universidad de York)
Silvina Cruciani es capacitadora en formación docente en las modalidades presencial y semipresencial, en este último con soportes virtuales.
Matías Serrano participa en el diseño y la implementación de Programas de Educación y Promoción Social en organizaciones no gubernamentales. Coordinador del Proyecto de Panadería de la Fundación Che Pibe y miembro del Colectivo de Educación Popular de Villa Fiorito.
Claudia Kaufmann es diseñadora didáctica de programas de capacitación electrónica y coordinadora en el área de recreación de educación especial.
Resumen
El presente trabajo intenta reflexionar acerca de algunas características y necesidades en la educación de jóvenes y adultos, a partir de la investigación “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos”, convenio CREFAL, bajo la dirección de la Prof. Amanda Toubes. La misma constituye un subproyecto del proyecto marco UBACyT F212 (2004-2007), bajo la dirección de la Dra. María Teresa Sirvent. El problema de investigación interroga cuáles son los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos, en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires, analizándose desde una doble dimensión: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los sujetos en el contexto del aula por el otro. Desde la perspectiva metodológica, el proyecto implica un diseño de tipo exploratorio, cualitativo, introduciéndose instancias participativas a lo largo del proceso de investigación como sesiones colectivas de retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. En este sentido, interesa compartir las dificultades, demandas y necesidades que plantean los educadores de jóvenes y adultos en los espacios de encuentro e intercambio que se desarrollan a lo largo del proceso de investigación.
EDUCACIÓN DE JÓVENES Y ADULTOS: COMPROMISOS Y DESAFÍOS A PARTIR DE LAS VOCES DE LOS EDUCADORES
Introducción
El presente trabajo intenta reflexionar acerca algunas características y necesidades en la educación de jóvenes y adultos, a partir de la investigación “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos”, convenio CREFAL (Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina), bajo la dirección de la Prof. Amanda Toubes. La misma constituye un subproyecto del proyecto marco: “Estructura de poder, participación social y educación popular: factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda y la oferta de educación de jóvenes y adultos en experiencias de distinto grado de formalización. Estudio de caso en Mataderos y Lugano (Ciudad de Buenos Aires)”, UBACyT F212 (2004-2007), bajo la dirección de la Dra. María Teresa Sirvent. El problema de investigación interroga cuáles son los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos, en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires, analizándose desde una doble dimensión: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los sujetos en el contexto del aula por el otro. Desde la perspectiva metodológica, el proyecto implica un diseño de tipo exploratorio, cualitativo, introduciéndose instancias participativas a lo largo del proceso de investigación como sesiones colectivas de retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. En este sentido, interesa compartir las dificultades, demandas y necesidades que plantean los educadores de jóvenes y adultos en los espacios de encuentro e intercambio que se desarrollan a lo largo del proceso de investigación.
Aspectos centrales del diseño de investigación
Como objetivos centrales, el proyecto se propone analizar los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura de jóvenes y adultos en el primer ciclo de espacios educativos de diferente grado de formalización en la Ciudad de Buenos Aires y reflexionar, a la luz del objetivo anterior, sobre las condiciones que permiten lograr una alfabetización que dé cuenta de la comprensión del sistema de escritura, a partir de una doble dimensionalidad: las propuestas de trabajo en el aula de jóvenes y adultos de primer ciclo, por un lado, y el proceso de construcción de la lectura y la escritura de los jóvenes y adultos en el contexto del aula, por el otro. Como objetivos para la acción, se plantea desarrollar estrategias pedagógicas a partir de los resultados obtenidos en el desarrollo de los objetivos centrales, estrategias susceptibles de ser transferidas a diversos espacios educativos de jóvenes y adultos.
El estudio se enmarca en una lógica cualitativa, desde una lógica que supone el interjuego con los significados construidos por el investigador y su implicación subjetiva. Enfatiza un modelo de inducción analítica, de comprensión global, de generación de teoría y de búsqueda de profundización en la dinámica social de los casos particulares (Sirvent, 2007). Su propósito central es la construcción de un entramado conceptual que pueda echar luz sobre el fenómeno de la realidad en estudio.
Desde la perspectiva metodológica, se enfrenta el desafío de un abordaje combinado cualitativo con instancias participativas, utilizando el Método Comparativo Constante de Glaser y Strauss y el Método Clínico Crítico para la construcción de su objeto de estudio. Se introducen instancias participativas como sesiones colectivas de análisis, reflexión, retroalimentación y procedimientos de validación con los docentes implicados. Desde la perspectiva del crecimiento de la población en su capacidad de participación y organización social, estas sesiones facilitan la objetivación de la realidad cotidiana y la apropiación de los instrumentos básicos de un pensar reflexivo y científico sobre esta realidad (Sirvent, 1999).
Se ha constatado en las investigaciones realizadas que las sesiones de retroalimentación cumplen varias funciones: triangulación in situ, generación de hipótesis y de nuevas categorías de análisis, validación de los resultados parciales y finales obtenidos, obtención de nueva información empírica y reflexión sobre los procesos y productos de la investigación. Desde la perspectiva del crecimiento de la población en su capacidad de participación y organización social, estas sesiones facilitan la objetivación de la realidad cotidiana y la apropiación de los instrumentos básicos de un pensar reflexivo y científico sobre esta realidad (Sirvent, 1999). El encuadre participativo en investigación, se asienta en el paradigma de la teoría social crítica; apunta a la construcción de conocimiento científico como un instrumento de lucha social (ciencia emancipatoria) y tiende a que el “objeto” de estudio devenga sujeto participante en esa construcción de conocimiento colectivo sobre su entorno cotidiano.
En relación al anclaje empírico de la investigación, se han realizado observaciones en los siguientes ámbitos:
l un Centro Educativo de Nivel Primario para Adultos (CENP)[1]. El centro forma parte de un programa del Ministerio de Educación, Puentes Escolares, cuyo objetivo es vincular a jóvenes y adultos en situación de calle con espacios educativos de diverso grado de formalización. Su población, en su gran mayoría, habita en calles, plazas, estaciones de ferrocarril de la Capital Federal; o vive en zonas del denominado Gran Bs. As. (entre 20 y 40 km. de la ciudad) pero pasan muchas horas del día en la Capital, trabajando en recolección de papeles, cartones y desechos domiciliarios (cartoneo), venta ambulante de estampitas, lapiceras y otros objetos. Se desarrollan allí diferentes actividades que apuntan a cubrir diversas necesidades de la población: actividades de asistencia (atención médica, atención psicológica, alimentación, becas, documentación, guardería) y actividades de promoción socio-cultural (circo, teatro, salidas, viajes, etc.), las cuales conviven en el espacio educativo. Junto con los docentes trabajan una psicóloga y una trabajadora social.
l Un CENP que funciona en un Instituto de Menores[2]. El mismo es un centro de admisión y derivación, que aloja a jóvenes supuestos infractores de la ley penal.
Desde la dimensión sociopolítica, las instituciones dependen del Área de Educación del Adulto y del Adolescente del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Los CENP desarrollan sus actividades en espacios brindados por organizaciones sociales, religiosas, políticas, sindicales. Ambas alojan a una población vulnerada en el ejercicio de sus derechos.
Reflexiones a partir de encuentros de intercambio con los educadores de jóvenes y adultos
Los indicadores socio económicos de desempleo y distribución desigual de la riqueza, se traducen en marginación, desprotección, hambre. En la población joven se observan las marcas graves y dramáticas que la vida diaria graba en ellos desde la infancia: falta de confianza en sí mismos, falta de futuro y la muerte como asechanza concreta. Esta situación afecta especialmente a los chicos y chicas cuyos tiempos y espacios transcurren en las calles de las regiones urbanas de la Argentina, jóvenes que atraviesan situaciones de vulneración de sus derechos. Muchos de ellos sufren maltrato en los lugares de detención por parte de policías, médicos, abogados, jueces. Los centros educativos con los que trabajamos los alojan, ya sea al interior del Instituto de Menores o fuera de él. Sus educadores identifican que, para sus estudiantes, “la mano no es para saludar, para acariciar, es sinónimo de castigo, pelea, siempre hay que defenderse”. La noción de privación es la que representa mejor a estas situaciones de pobreza de protección. El sufrimiento y el dolor como marcas producen muchas veces situaciones difíciles de revertir.
En el marco del proyecto de investigación hemos mantenido reuniones con los educadores que trabajan en los espacios educativos, lo que nos ha permitido vislumbrar, no solo la importancia de estos encuentros para reflexionar de manera colectiva sobre una realidad tan compleja y empezar a repensar la función del educador allí inmerso, sino que nos ha hecho confirmar la importancia del trabajo interinstitucional y de la conformación de redes sólidas entre instituciones que trabajan con jóvenes y adultos en estos contextos. Entendemos que, cuanto más compleja es la trama de privaciones sufridas por un sector, más sólida y unificada debe ser la estrategia necesaria para abordarla.
Los docentes plantean la libertad pedagógica para asumir la tarea cotidiana de la lucha contra la injusticia y la represión. Es una acción pedagógica que tiende hacia la acción política, la defensa de un lugar para cada uno. Dice la Directora / coordinadora de uno de los CENP:
“Tratamos de construir ciudadanía, de que los pibes entiendan que no están condenados a ser lo que son ahora, que eso no tiene que ser necesariamente así en el futuro, que tienen que pelear y exigir la porción- de país, de derechos- que les corresponde”.
La coordinadora del centro que funciona en el Instituto de Menores, por su parte, afirma:
“Acá los chicos construyen una ‘identidad tumbera’, traída del sistema carcelario adulto. Desde acá se tensiona hacia otra mirada. Acá son ‘nuestros jóvenes’, ‘nuestros alumnos’, ‘nuestros futuros electricistas’. Buscamos inscribir huellas de subjetividad, favoreciendo la construcción de ciudadanos responsables con un proyecto de vida. El ‘sujeto delincuente’ acá es sujeto de derecho a la educación” . En estos espacios se les brinda una mirada diferente sobre sí mismos, una nueva identidad. Se reafirma que la escuela no es la calle y es necesario un proceso de confiabilidad en la misma. Muchas veces la construcción de una identidad diferente entra en contradicción con la identidad que les ha permitido sobrevivir en contextos de mucha violencia, la identidad del “pibe chorro”. La presentación de determinadas normas que permitan la construcción de hábitos, de vínculos diferentes entre los estudiantes y el espacio educativo aparece como fundamental pero muchas veces confronta con las normas que los jóvenes construyeron a lo largo de la vida y con su realidad cotidiana. En diversas entrevistas la directora del centro nos comentaba acerca de “la necesidad de que haya una mayor cercanía entre la escuela y la calle, entre la escuela y la vida cotidiana de los chicos”, para lograr la permanencia y continuidad de los alumnos en la escuela.
El equipo docente no se ilusiona de que su trabajo cotidiano pueda cambiar la situación de privación social pero sí saben y lo practican -muchas veces con severas dificultades administrativas y políticas con el Gobierno de la Ciudad – que la escuela que proponen es uno de los lugares para ejercitar la crítica pedagógica y plantear nuevas estrategias en pos de transformar aunque sea mínimamente la realidad cotidiana que viven los jóvenes. En este sentido, la construcción de una ‘historia pedagógica diferente’, es un objetivo fundamental. Y el modo de lograrlo es a través de la construcción del vínculo entre docentes y alumnos, un vínculo que nosotros llamamos de apego. Esto significa, desde la visión de los educadores, que algunos sujetos son por primera vez esperados por alguien, se los nombra de una manera diferente, se les da una identidad. Aparece al ingresar al CENP una sensación de ‘incondicionalidad’ de parte de los maestros: sea como sea se los va a aceptar. Esto significa “ser pedagogo a nivel gestual, actitudinal, trabajar fuerte con la norma y la responsabilización, con el objetivo de posibilitar la construcción de un ciudadano responsable con un proyecto de vida. El modo para ello es la construcción del vínculo”, como afirma la coordinadora pedagógica del Instituto de Menores.
El Centro no es sólo un espacio de aprendizaje escolar que les permite construir su identidad de alumnos y alcanzar metas de aprendizaje que alimentan su autoestima, es también el lugar en el que dan y reciben afecto, en el que se reconocen porque son reconocidos. La directora del centro nos decía: “El primer trabajo que hacemos con los chicos del primer ciclo es reconstruir sus vidas. Que sepan que tienen una vida, una historia, un pasado y van a tener un futuro. En una línea de tiempo van colocando los hitos más importantes de sus vidas. Es una manera de que se vean a sí mismos, que vayan cobrando una identidad, que son personas que tienen sus derechos: y los pueden hacer cumplir: a la educación, a la salud, al trabajo, a una vivienda, a vivir de otra manera. Es una forma de proyectarse en el futuro, porque para los pibes en situación de calle la vida es un ‘hoy constante’. Hoy, ahora.”
Los docentes muchas veces dicen: “¿qué pasa con nuestros muchachos? Ayer aprendían y hoy están como si nada.” ¿Qué pasa con lo afectivo en la situación de aprendizaje? De ahí la importancia que hemos otorgado al entorno o ambiente pedagógico, porque es ahí, en esa institución educativa, que se produce la situación de aprendizaje. Las prácticas de enseñanza, en tanto prácticas dentro de un espacio educativo, no están separadas de la realidad social que las entraman. De ahí que la visión conceptual que se tiene de ellas incluye la relación de las dimensiones objetivas y subjetivas. La relación entre la sociedad, esa que ha marginado a los jóvenes, y la memoria histórica familiar e individual cobra importancia en el momento en que la enseñanza se hace realidad en el aula.
Como plantean los mismos educadores, resulta importante, en los espacios de enseñanza y aprendizaje de jóvenes y adultos, el ‘escuchar’ y ‘mirar’ a los alumnos, en función de su historia personal, sus intereses, necesidades y marcas que los han atravesado a lo largo de la vida, que sientan las bases para futuros aprendizajes. Los programas de formación deben ser elaborados en función de la población que asista a los espacios educativos, teniendo en cuenta el contexto y las características de los sujetos. El trabajo en equipo es fundamental, desde una actitud abierta, flexible, de reflexión constante sobre la tarea, que permita teorizar sobre lo que se vive cotidianamente; así como también el trabajo con instituciones de referencia (organizaciones sociales, otros centros educativos, etc.), que posibilite el establecimiento de redes y articulaciones frente a una realidad tan fragmentada.
Un aspecto central que hemos aprendido con esta experiencia es la importancia del apego, el establecimiento del vínculo docente-alumno, primer ladrillo para toda construcción posterior. Como decía una directora: “Muchas veces, lo permanente para estos jóvenes y adultos es el vínculo con la escuela”. Y un director, recordando a Norma Colombato[3] decía: “No nos interesa la educación, nos interesan los pibes”[4].
Lo que se observa en el aula, en la escuela, y es planteado por los educadores es que cuando los jóvenes se sitúan en el espacio escolar y lo usan como propio, se apropian de él, aparecen sus diversos comportamientos en la escuela, la capacidad de dar saltos, la subjetividad aquí es potencia; de cambios, de traspasar el miedo y la posibilidad de la elaboración de las pérdidas, de las experiencias traumáticas. Surge aquí la importancia de ‘humanizar’, de elevar al otro en dignidad, de no naturalizar la pobreza, de ‘dar sentido’, instalar un ‘para qué’, acompañar a los sujetos en un proyecto de vida, que permita ‘escribir’ y ‘leer’ una historia diferente para cada sujeto, que ha sido despojado de su derecho a una educación a lo largo de toda la vida.
Bibliografía consultada
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Buitron, V.; Cruciani, S.; Kaufmann, C; Kurlat, M; Marucco; Serrano, M.; Topasso, P.; Toubes, A. (2008). “Procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en el aula de jóvenes y adultos. Estudio comparativo de casos.” Informe final CREFAL (Subsidio 2006-2007), México.
Sirvent, M. T. (1996). Educación de Jóvenes y Adultos en un contexto de ajuste. Revista IICE. Año V N°9.
Sirvent, M. T. (1998). Poder, participación y múltiples pobrezas: la formación del ciudadano en un contexto de neoconservadurismo, políticas de ajuste y pobreza Manuscrito no publicado.
Sirvent, M.T. (1998). Múltiples pobrezas, violencia y educación. En Izaguirre I. Violencia social Derechos Humanos. Buenos Aires: Ed. EUDEBA.
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Sirvent, M.T. (2001). Proyecto UBACyT (F005) “Estructura de Poder, Participación y Educación: los factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda y la oferta de la educación de jóvenes y adultos de sectores populares en la Ciudad de Buenos Aires. Estudio de caso en el barrio de Mataderos y Lugano”.
Sirvent, M.T. y Llosa S. (2001). Jóvenes y adultos y educación en la Ciudad de Buenos Aires. Hacia una pedagogía de la participación. Revista IICE. Facultad de Filosofía y Letras UBA. Miño y Dávila editores. Año X Nro 18 Agosto de 2001.
Sirvent, M.T. (2005). La situación educativa de jóvenes y adultos. Revista La Marea Año 12 Nº 24, Buenos Aires.
Sirvent, M.T. (2007). Proyecto UBACyT 2008-2010 “Estructura de poder, participación social, cultura popular y educación permanente: factores y procesos que dan cuenta de la situación de la demanda por educación de jóvenes y adultos en experiencias de distinto grado de formalización. Estudio de caso en Mataderos y Lugano (Ciudad de Buenos Aires)”
[1] En dicho centro el equipo está trabajando desde el año 2004.
[2] Se ha comenzado a observar dicho espacio desde el año 2008.
[3] Directora de una escuela de enseñanza media, luchadora por el ejercicio del derecho a la educación, fallecida este año.
[4] Simposio: Necesidades en la Formación de Educadores de Jóvenes y Adultos, Congreso Metropolitano de Formación Docente, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 27 de noviembre de 2008.